Tanto adultos como niños disfrutaron a lo largo de toda la tarde-noche de espectáculos, ricas degustaciones y disfraces.

Conforme el sol caía, Maro se llenaba de brujas, dráculas y todo tipo de criaturas fantásticas, que no querían perderse Maroween’, la fiesta de la Castaña y el Boniato.
A lo largo de la tarde y noche del pasado lunes, la localidad disfrutó de degustaciones de castañas asadas o boniatos que cada año sacian el apetito de los asistentes y complementan las actividades tradicionales de Maroween, junto con los bailes, espectáculos y disfraces. En esta ocasión, Maro pudo disfrutar de las actuaciones del grupo de baile de Cristian, del Grupo de Baile de Elena y de los alumnos del taller de teatro de La Carpa.
Esta fiesta cuenta cada año con más público, llegando en esta edición a recibir varios autobuses desde distintos puntos Málaga para poder vivir la noche más terrorífica del año de una manera diferente.




